martes

ClarAna


Bel no llego tampoco llamo, otro día sin sexo y van…no sé tal vez ocho meses o nueve, quizás más.

Hoy no fue el día en que la ropa salió volando y los besuqueos y las caricias ardientes se robaron la función.

Para colmo de males Ana  por poco se queda sin su trabajo de maestra, tuvo una pelotera descomunal con su ex y por alguna razón desconocida su adorado reproductor de música dejo de funcionar, este decidió abandonarla en estos momentos de conflicto emocional en el que necesitaba conectarse los audífonos a todo volumen para asfixiar los pensamientos afligidos.
¿Será que llego el momento que ha estado evadiendo desde hace mucho tiempo, dejar de ignorar su intuición?
¿Será que llegaron las vocecillas de sus cortas vacaciones para arreglar el desorden y gritarle a el oído que Bel es un mejor amigo que amante?

Ana se coloca las manos en la cintura, sonríe  y se pregunta será que viene algo peor?
Creo que no, al fin y al cabo siempre hay problemas peores. 
Estoy segura que  lo que más lamenta es no tener un auténtico amigo, porque un día decidieron (sin planearlo) darse besos a escondida, ahora no tiene a quien contarle su casi “nefasto día”.

Desde hace días Ana muere por llamarlo y contarle un montón de cosas, pero sabe que resulta un poco incomodo para él, ademas el desliz del pasado la hace desertar.
Como sea, resulta más glorioso para Ana tener un verdadero amigo de tiempo completo que un amante incompleto.