martes

Anacrónica


Ana se encuentra en una situación muy peculiar, por primera vez en su vida se siente inoportuna. Aun no entiende  como su vida da giros, giros y más giros.

Pasó de estar melancólicamente casada a estar dichosamente separada y después de 8 meses de una abstracta soltería pasa  a ser la tercera parte de un triangulo del que ella está segura que nunca se le paso por la cabeza ocupar… o tal vez si...?

Ana está acostumbrada a ser la única, para ella no existe lados tibios, simplemente es o no es, es blanco o negro, pero ahora la situación es diferente,  ya no piensa ni razona. 
Solo se ve olfateando la parte trasera de  la oreja de Bél o tal vez curioseando su boca para que no se le escape ni un solo espacio por lamer. 
Mientras  Bél la abraza por la cintura y suavemente le aprieta las caderas, Ana disfruta inhalar sutilmente su fragancia al mismo tiempo que le roza los labios, le acaricia la lengua y le estruja el cabello.
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A pesar de todo Bél es dulce y franco con ella, la verdad nada mas se puede pedir.

Por otro lado Ana solo se sienta y disfruta el paisaje, y espera pacientemente que la vocecilla de su conciencia, la cordura o al menos la del buen juicio regresen algún día de su inesperado abandono colectivo para hacerla entrar en una justificada e inteligente razón.