lunes


Curioseando, acariciando y con deseos alterados de lamer  la estrella que cuelga en tu espalda…
si hubiera sabido que tenias una, no habría quitado la vista de nuestro norte.

Cerrar los ojos caer y sentir el húmedo 
mordisco de un te quiero con sentido contrario.



3 comentarios:

  1. Es lo que tienen las estrellas, sólo las descubres cuando llega la noche. Precioso, Ana.

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