martes

...TU...

Ana se mira  y simplemente permanece atenta, 
porque siente que necesita que ese recuerdo de una presencia lejana  ayude a que sus letras fluyan desde su alma sin ser invitadas. 



Y quiere que esa misma presencia que le revolvió el deseo, 
las esperanzas y sin duda las ganas reaparezca y le sorprenda la vida sin ir a buscarlas. 


Ana quiere que se dé el gusto de repetir, gracias a ella, 
estremecimientos que solo las palabras con deseos ocultos suelen hacer fluir con solo leerlas, como las sensaciones que sienten dos desconocidos que se encantan con solo mirarse.